Aunque bien podría ser producto de mi imaginación, se me antoja que todos los años, por estas fechas, el ser humano se muestra más irascible y reactivo, como empujado por un resorte en el que está influyendo la naturaleza, esta que está invadiendo los prados de flores y despertando a la vida del largo letargo…
02/04/1921. La Imperial Modelo B.
No lo dije antes en este diario, pero llevo ya algunos meses acudiendo a clases de mecanografía. Os puedo asegurar que no es tarea fácil esta de plasmar en un papel y al instante, el texto que sea necesario. Para empezar necesité memorizar la disposición de las teclas distribuidas en un irracional orden que aún…
08/03/1921. El cruceiro de Ramírez.
A parte de vagar y perderme por las rúas de mi Compostela monumental, es también muy propio de mí dejarme llevar por los caminos que conducen a los límites de la ciudad. Tengo tendencia a encaminar mis pasos hacia el sur, cruzando esa nueva rúa de Montero Ríos inaugurada por nuestro alcalde el verano pasado….
28/02/1921. Higiene pública.
A veces pienso que pese a que vivimos en pleno s. XX y gozamos de los grandes adelantos que esta época nos regala, nuestra ciudad sigue anclada en un pasado que le pesa y que no progresa, tal vez, por la incorregible conducta de los gobernantes de turno. Tal vez pensaréis que me he vuelto…
23/02/1921. Gran sesión de cinematógrafo en el Royalty.
Una atractiva novedad ha venido a formar parte de la actualidad compostelana. Se habla de ello en todos los cafés y en el Casino de la ciudad y, como siempre, hay quien está a favor y hay quien se opone rotundamente, reacio a todo cambio y ajeno a que llevamos ya dos décadas en este…
07/02/1921. El Entroido.
Pero las noches son largas y el sueño, libre de toda contención del pensamiento, traiciona mi paz diurna haciendo desfilar por su escenario caras desfiguradas por las rocas, rostros pálidos de ahogado y a veces también, como una macabra broma, me convierte en protagonista de la desgracia haciendo de mí una victima más, arrastrando mi inerte cuerpo a merced de la marea implacable.
03/01/1921. El naufragio del «Santa Isabel» (2).
No sólo no logró su propósito, sino que en su frustrado intento perdió cuatro dedos de su mano al recibir el golpe de mar. Aún sufriendo aquel insoportable dolor físico acompañó a los pasajeros en los momentos en que el barco se partió y comenzó a hundirse en la profundidad.
02/01/1921. El naufragio del «Santa Isabel» (1).
Según relató, la niebla que estaba cubriendo la ría había despistado al capitán de un gran buque, provocando que embarrancara sin remedio en los bajos de Meixides, a poca distancia de la isla. Los gritos de los pasajeros pidiendo auxilio alertaron al perro del farero que enseguida dio la voz de alarma.
26/12/1920. ¡Me ha tocado!
A nuestra interesante reunión de cinco, se añadió al final un sexto que, seduciéndome con su anisado dulzor, acabó haciendo estragos en mi memoria. No recuerdo cómo salimos del restaurante (o si por un casual nos echaron) ni como recorrí la distancia entre el Hotel Suizo y mi domicilio. Tampoco recuerdo la cara que debió poner mi tía al recibirme con semejante turca. Desperté al día siguiente después de dormir la mona, precisamente ocasionada por el mono, o más concretamente, por su espirituoso brebaje.
12/12/1920. A por un cambio de destino.
¿Y si la fortuna nos diera un empujón hacia nuestros anhelos? Fue así como se nos ocurrió hacer una pequeña inversión en el primer número de la lotería que nos llamó la atención: el 28495.
23/11/1920. El campo de don Mendo
Con mis compañeros de Bachillerato acudí este fin de semana a la gran inauguración del Campo de Foot-ball del «Santiago Sporting Club». Yo no soy muy aficionado a este deporte, que me resulta poco edificante y exento de emoción. Al fin y al cabo, perseguir un balón a patadas es rudo y poco práctico, a la vez que peligroso. Pero no niego que cada vez se generan más adeptos a esta nueva práctica importada de Inglaterra.
16/09/1920. Conociendo a más integrantes del Coro de Bernardo.
Pero a juzgar por la cara que puso Manuel, poco a poco se fueron dando cuenta de que la fiesta había terminado y que lo que venía después era otro tipo de jolgorio, digamos, menos fraternal. Rápidamente guardó el instrumento, me lo entregó y dijo que por lo que más quisiera se lo pusiera a salvo.