23/02/1921. Gran sesión de cinematógrafo en el Royalty.

Una atractiva novedad ha venido a formar parte de la actualidad compostelana. Se habla de ello en todos los cafés y en el Casino de la ciudad y, como siempre, hay quien está a favor y hay quien se opone rotundamente, reacio a todo cambio y ajeno a que llevamos ya dos décadas en este…

07/02/1921. El Entroido.

Pero las noches son largas y el sueño, libre de toda contención del pensamiento, traiciona mi paz diurna haciendo desfilar por su escenario caras desfiguradas por las rocas, rostros pálidos de ahogado y a veces también, como una macabra broma, me convierte en protagonista de la desgracia haciendo de mí una victima más, arrastrando mi inerte cuerpo a merced de la marea implacable.

02/01/1921. El naufragio del “Santa Isabel” (1).

Según relató, la niebla que estaba cubriendo la ría había despistado al capitán de un gran buque, provocando que embarrancara sin remedio en los bajos de Meixides, a poca distancia de la isla. Los gritos de los pasajeros pidiendo auxilio alertaron al perro del farero que enseguida dio la voz de alarma.

26/12/1920. ¡Me ha tocado!

A nuestra interesante reunión de cinco, se añadió al final un sexto que, seduciéndome con su anisado dulzor, acabó haciendo estragos en mi memoria. No recuerdo cómo salimos del restaurante (o si por un casual nos echaron) ni como recorrí la distancia entre el Hotel Suizo y mi domicilio. Tampoco recuerdo la cara que debió poner mi tía al recibirme con semejante turca. Desperté al día siguiente después de dormir la mona, precisamente ocasionada por el mono, o más concretamente, por su espirituoso brebaje.

16/09/1920. Conociendo a más integrantes del Coro de Bernardo.

Pero a juzgar por la cara que puso Manuel, poco a poco se fueron dando cuenta de que la fiesta había terminado y que lo que venía después era otro tipo de jolgorio, digamos, menos fraternal. Rápidamente guardó el instrumento, me lo entregó y dijo que por lo que más quisiera se lo pusiera a salvo.