26/12/1920. ¡Me ha tocado!

Anís del Mono

¿Quién me iba a decir que la intuición que «Oterito» y yo tuvimos el otro día frente a la administración de Lotería nos iba a traer tan buena fortuna? De saber a ciencia cierta que aquel 28.495, del cual adquirimos 10 décimos nos iba a aportar tanta felicidad, a buen seguro que hubiera reunido mayor capital para poder invertir y multiplicar. Pero no quiero pecar de ambicioso. Estoy más que satisfecho con el premio aunque no sea el Gordo. Hasta ahora nunca había conocido a nadie que le hubiese tocado la lotería y ya hoy puedo decir que sí: ¡Yo mismo! y por supuesto mi amigo «Oterito» que no cabía en sí del júbilo. En total han sido 50.000 pesetas a repartir entre los dos. Una pequeña fortuna para nuestros bolsillos. Un gran trampolín para nuestros proyectos.

Os preguntaréis qué fue lo primero que hicimos para celebrarlo y no puedo decir que fuéramos muy originales. Mientras estábamos apostados frente a la administración de la Calderería, celebrando la gran noticia, pasó Manuel Regueiro, el gaitero del coro (aquel cuya gaita tuve que salvar en una pelea de taberna), que mostró gran entusiasmo por nuestra gran suerte. Nosotros, movidos por la euforia, le sacamos de la cabeza el asunto al que se dirigía y le convencimos para nos acompañara a un restaurante a celebrar como era merecido nuestro cambio de destino. Por supuesto, la cuenta a nuestro cargo. En aquel transitar de emoción exaltada también nos encontramos a los hermanos Rodríguez Lema, a los que contagiamos tamaña felicidad y que accedieron gustosos a recibir nuestro convite.

Para la gran celebración no nos fuimos muy lejos de donde estábamos. Enseguida nos encontramos con la rúa del Cardenal Payá y no tuvimos la menor duda de que el prestigioso Hotel Suizo era el lugar perfecto. Un local que aparece en la Guía Michelin no ofrece ningún tipo de duda.

Fue así como nos dimos el homenaje. El local estaba lleno de lo más granado de la ciudad. También había más de un extranjero, turistas, sin duda, que seguramente se hospedarían en las elegantes habitaciones del Hotel y que aprovechaban los últimos días del Año Santo para ganar el Jubileo, o para disfrutar, sin más, de una Navidades en esta ciudad cautivadora.

Comimos contenidos apaciguando la euforia. Creo que pasamos desapercibidos entre los comensales, a pesar de nuestro aspecto, digamos, poco ortodoxo para el lugar. Y charlamos animadamente sobre como progresan los ensayos del Coro. Juan comentó que las cosas no iban muy bien, sin embargo, con la directiva del «Centro Católico Obrero» al oponerse a que incorporemos voces femeninas, por lo que, según parece, se está mirando si podemos encontrar otro local para continuar ensayando. Dice que han estado hablando con un tal Manuel de la Torre, presidente de la «Unión Protectora de Artesanos» y posiblemente nos den cobijo.

Comentó también Manuel Regueiro que Bernardo le había ofrecido una invitación para acudir en Año Nuevo a su Vilagarcía natal. Por lo visto, y esto no lo sabía yo, mis compañeros del Coro se dedican a recorrer aldeas para recoger la esencia musical y festiva de las celebraciones del pueblo. Al igual que don Perfecto Feijoo recorría romerías y «serans» para plasmar nuestra cultura musical en el escenario, Bernardo también realiza una labor similar para poder después trasladar las canciones populares a nuestro repertorio. Manuel es un gran aficionado a estudiar los dedos de los gaiteros que se encuentran en este tipo de eventos y aprehende con una rapidez insólita las piezas que interpretan. En alguna ocasión ha sido tan descarado en su observación que algún gaitero le ha increpado. Pero en general acostumbra a encontrar a gente generosa a la que no le importa compartir con él la afición a tan galaico instrumento.

Manuel nos ha pedido que le acompañemos en Año Nuevo a visitar a Bernardo. Dice que en Aguiño (Ribeira) se celebrará un «serán» donde se podrán escuchar interesantes melodías que motivarán sin duda a la concurrencia a realizar originales puntos de danza que pueden resultar de gran interés para la pareja de baile de nuestro Coro. Además, quiere devolvernos el convite y celebrar con nosotros su santo, a cambio eso sí, de que le cantemos unos «Manueles».

A nuestra interesante reunión de cinco, se añadió al final un sexto que, seduciéndome con su anisado dulzor, acabó haciendo estragos en mi memoria. No recuerdo cómo salimos del restaurante (o si por un casual nos echaron) ni como recorrí la distancia entre el Hotel Suizo y mi domicilio. Tampoco recuerdo la cara que debió poner mi tía al recibirme con semejante turca. Desperté al día siguiente después de dormir la mona, precisamente ocasionada por el mono, o más concretamente, por su espirituoso brebaje.

Vida Gallega. Diciembre de 1920

No puedo quejarme de mi juventud, que en apenas un día me permitió recuperar la salud. Tampoco de la complicidad de mi tía que nada dijo de todo esto a mi familia, cuando vinieron para cenar la Noche Buena. Están muy contentos de que la suerte me haya sonreído en el sorteo de la Lotería. Tuve tiempo incluso de poder comprarles un merecido regalo a todos ellos, incluida a mi hermana, a la que le encanta todo lo relacionado con la Navidad. Con ella estuve cantando «panxoliñas» hasta altas horas de la madrugada después de visitar la Catedral a las 12 para la celebración de la «Misa del Gallo».

Mi familia se ha quedado unos días en casa de mi tía para pasar las fiestas con nosotros. Ayer, día de Navidad, después de comer capón y bacalao con coliflor, nos acercamos a la velada donde participaba el cuadro de declamación y la rondalla del «Centro Católico». Nos lo pasamos francamente bien.

Mis padres marcharán después de Fin de Año. Han conseguido que un vecino les cuide las vacas y los animales durante estos días. Así que hasta el 31 aprovecharemos para visitar el «nacimiento» que han instalado en el Hospital y tía Minia nos llevará de ruta para ver los que hay instalados en los domicilios particulares de sus amistades.

Yo saldré el mismo día 1 con Manuel y «Oterito» (finalmente los hermanos Rodríguez Lema no podrán acompañarnos) de excursión a la ría de Arousa. Ese mismo día nos encontraremos con Bernardo en Aguiño para presenciar ese «serán» del que me habló Manuel. Al acabar la fiesta dormiremos en la casa que Bernardo tiene en Vilagarcía. ¡Tengo ya ganas de que llegue el día! Me parece muy interesante la labor de «recoger» danzas y melodías. Desde luego, mucho más interesante que las leyes y asuntos de abogado que mi tía pretende que estudie. Cada vez tengo más claro que sí quiero ir a la Universidad pero no para ser abogado, y ahora que ya no voy a depender de su generosidad económica me veo más capacitado de poder explicárselo sin remordimientos. Intentaré encontrar el momento.

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