2/08/1920. Mi llegada al Gran Hotel de la Toja.

Las fiestas del apóstol dieron ya a su fin. Bien poco me importa como llevaron a cabo su clausura, pues desde aquel día de mi cumpleaños con la contemplación de la femenina belleza en un ambiente tan poco propicio como fue una plaza de toros, mis ánimos no gozaban de juvenil energía. A medida que…